bienvenido, bienvenida...

Creo en la autorregulación de la crianza como herramienta para favorecer el desarrollo integral.

 

Acompaño al niño o adolescente a experimentarse a sí mismo y en sus relaciones a través de juego, psicomotricidad, expresión artística y corporal.

 

Acompaño a la familia a experimentar posibilidades alternativas de comunicación.

 

Propongo ver al niño como persona integral y auténtica.

 

Acompaño a la familia a experimentarse en una relación respetuosa, enriquecedora y congruente con su ser personas.


¿Cuándo y por qué el niño necesita psicoterapia?

 

El niño puede transitar por momentos críticos debidos al desarrollo o a eventos estresantes (divorcio, nacimiento de hermanos, cambios de domicilio o País, cambios de colegio, duelos familiares, situaciones traumáticas debidas a accidentes o a problemas de salud personales o familiares). Muy a menudo el niño lanza una demanda de ayuda mediante una conducta considerada problemática en casa, en el colegio o en ambos (problemas de sueño/alimentación/control esfintérico, rabietas, mala conducta en el colegio, escaso rendimiento académico, agresividad). Cada conducta considerada problemática tiene que ser interpretada como síntoma derivado algún evento estresante que a menudo, a primera vista, los adultos no consiguen individuar. Es tarea del psicoterapeuta descifrar el significado de esta conducta o malestar emocional y ofrecer al niño y a la familia estrategias para superarlo.

 

¿Cuáles son las técnicas utilizadas en psicoterapia infantil?

 

 

Más allá de la orientación terapéutica, la psicoterapia infantil es muy diferente de la del adulto. El niño no expone racional y verbalmente un problema, ya que se encuentra en una fase del desarrollo basada en el funcionamiento simbólico: el niño “habla” no tanto mediante el lenguaje, sino sobre todo con los medios de expresión típicos de su edad, básicamente el juego, el dibujo, el movimiento. En psicoterapia infantil es imprescindible establecer una relación con el pequeño paciente a través de estos medios y usar un encuadre apto, donde él pueda tener la libertad de sentarse en el suelo, experimentar con materiales, moverse a nivel corporal, etc., con el acompañamiento del terapeuta que, poco a poco, dará sentido juntos con él a lo que emerja en el espacio de terapia.

 

¿Cuál es la diferencia entre el tratamiento psicoterapéutico del niño y él del adolescente?

 

 

La adolescencia es un momento clave para la psicoterapia, ya que se trata de un período del ciclo vital durante el cual la persona “actualiza” las fases de desarrollo transitadas en la infancia, teniendo la posibilidad de resolver aspectos que pueden haber quedado estancados. La psicoterapia del adolescente es una vía intermedia entre la del niño y la del adulto: no es tan “simbólica” como la primera, no es tan “verbal” como la segunda. En psicoterapia del adolescente se juegan más aspectos de “privacidad”, ya que se trata de un momento vital en el cual toma mucha importancia el respeto de la confidencialidad de lo que emerja en terapia y este aspecto tiene que ser jugado de manera adecuada, estableciendo con el joven y la familia los límites y normas claras relativas a encuadre terapéutico, horarios, frecuencia de las sesiones, etc.

 

¿Qué tipo de relación establece el psicoterapeuta con los padres del niño o adolescente?

 

En psicoterapia infantil no trabajamos nunca sólo con el niño o adolescente. Toma una especial relevancia el trabajo con la familia, por obvias razones legales y porque el problema presentado por el menor tiene evidentemente siempre que ver con las dinámicas familiares y el trabajo con los padres mismos puede ser clave para la resolución del problema.

 

Personalmente considero importante trabajar mediante este tipo de encuadre: una primera sesión conjunta con menor y padres para explorar la demanda y establecer las bases de la relación terapéutica; unas sesiones exploratorias con el menor para constituir el vínculo; una sesión sólo con los padres finalizada a una anamnesis familiar, perinatal e infantil y una primera devolución de aspectos observados; además de las sesiones individuales con el niño, sesiones periódicas sólo con los padres y/o conjuntas padres/niño para explorar y trabajar dinámicas relacionales.